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viernes, 17 de agosto de 2018

La personalidad de San Martín

Todos los años cuando se acerca el 17 de agosto los alumnos de septimo grado se encargan de componer un trabajo sobre la personalidad de San Martín. Queremos compartir el trabajo que decidimos presentar.

               ENTREVISTA A BERNARDO DE O´HIGGINS 


¿Cómo conoció a San Martín?

Conocí a San Martín en 1814 el 17 de Octubre, cuando yo llegaba a Mendoza huyendo de Chile y llevaba conmigo a mi madre Doña Isabel y a mi hermanita Rosita. No llevábamos más ropa que lo puesto y no teníamos equipaje. Pero el 15 de Octubre recibí un mensaje de él: “El gobernador de Cuyo les ofrece protección asilo y amistad”. Había salido el sol del otro lado de los Andes y un abrazo sellaría nuestro primer encuentro.

¿Cómo era San Martín?

San Martín tenía un carácter fuerte, como líder que era, y a la hora de luchar, daba lo mejor para salir victorioso en cada batalla. Él era un hombre firme, valiente, generoso, amable y dedicado a sus objetivos.

¿Qué cosas tenían en común?

Ambos nacimos en el año 1778 aunque él era un poco mayor que yo por unos meses. Tuvimos infancias parecidas, a muy temprana edad nos alistamos en el ejército. Los dos continuamos nuestros estudios fuera de nuestros países y tuvimos el dolor profundo de dejar a nuestras familias y no verlas por mucho tiempo.

¿Cómo fue cruzar los Andes con San Martín?

El cruce fue una hazaña extraordinaria que tuve la suerte de compartir con él. San Martín era obsesivo a la hora de controlarlos recursos y los elementos con los que contaba y le iban enviando. No dejaba ningún número al azar y a pesar de sus dolencias y enfermedades nunca perdía la fuerza y la fe de lograr sus sueños.
Tenía la costumbre de compensar los malos momentos compartiendo con la tropa partidas de ajedrez, y canciones que el mismo tocaba con la guitarra.
Fue un hombre muy valiente y un gran estratega militar.


¿Cómo fue la relación entre ustedes?

Nuestra relación fue de una gran amistad, construimos una confianza mutua y profunda. Cada vez que San Martín se ausentaba de Mendoza me dejaba a cargo del ejército y hasta me autorizaba a leer sus correspondencia privada. Nuestras familias también estaban muy unidas y mantuvimos siempre entre nosotros una correspondencia permanente. Nunca permitió que nuestra amistad se viera perturbada. San Martín me dejó un modelo de solidaridad y amistad por encima de cualquier dificultad.

¿Cuándo dejaron de verse?

Nos despedimos en 1823, los dos presentimos que no nos veríamos más. Nos dimos un gran abrazo y lloramos. Los dos habíamos sufrido la ingratitud de nuestros pueblos pero no teníamos rencores.
Él se fue a Mendoza. Yo más tarde, me iba a ver obligado a renunciar. Guardo el recuerdo de su amable corazón, su espíritu valiente y el legado que nos dejó a mí, a mí familia y a los pueblos americanos.


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